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Mitos que alarman a los pacientes anticoagulados

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Muchos pacientes anticoagulados se encuentran agobiados y asustados por las muchas advertencias y prohibiciones que pueden tener. Nos referimos principalmente a los medicamentos y alimentos que pueden o no tomar los
pacientes anticoagulados.

Respecto a los medicamentos, son tantas las interacciones que el SINTROM y el ALDOCUMAR tienen con otros fármacos (se han contabilizado hasta más de treinta mil), que es imposible tenerlas en la memoria. Lo más práctico y
recomendable para el paciente anticoagulado, es prescindir de esas interminables listas de medicamentos y seguir las normas de “LA MEDICINA BASADA EN LA EVIDENCIA”.

Cada paciente anticoagulado, como cualquier otra persona, debe tomar los fármacos que necesite para su enfermedad y para los procesos que le sobrevengan, sin restricciones de ninguna clase. Actualmente se
recomiendan asociaciones de medicamentos que, hasta hace muy poco tiempo, se prohibían expresamente y que, por rutina, muchos médicos siguen desaconsejando.

Algo muy similar podemos decir de la alimentación. El paciente anticoagulado debe hacer una alimentación sana y equilibrada, rica en frutas y verduras, como cualquier otra persona. Puede comer de todo, sin restricciones de
ninguna clase, pudiendo tomar bebidas alcohólicas con moderación.

En relación con todo lo expuesto anteriormente, el médico o el mismo paciente (si hace autocontrol), deben adaptar la dosis del anticoagulante a las posibles alteraciones del INR que surjan por el cambio de medicación o alimentación del paciente, teniendo en cuenta que, en las mismas circunstancias, las alteraciones no son iguales para todos los pacientes anticoagulados, por lo que no se deben dar normas generales, sino dosificar de forma individual a cada paciente, según su valor de INR.