¿Qué es la Vitamina K?, tabla de alimentos y consejos

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La vitamina K, también conocida como fitomenadiona o antihemorrágica, es un grupo derivado de 2-metil-naftoquinonas. Son vitaminas humanas, lipofílicas (solubles en lípidos) e hidrofóbicas (insolubles en agua), principalmente requeridas en los procesos de coagulación de la sangre. Pero también sirve para generar glóbulos rojos (sangre). La vitamina K2 (menaquinona) es normalmente producida por una bacteria intestinal, y la deficiencia dietaria es extremadamente rara, a excepción que ocurra una lesión intestinal o que la vitamina no sea absorbida.

Los anticoagulantes orales son fármacos que hacen que la sangre tarde más tiempo en coagular, impidiendo que la vitamina K pueda ser utilizada por el hígado para formar los factores de la coagulación II, VII, IX y X (cuatro de los trece que hay). Por esta razón a los anticoagulantes orales se les llama también antivitaminas K.

 

Alimento
Contenido bajo
(< 5 mcg/100 g)
Contenido medio
(5-40 mcg/100 g)
Contenido alto
(>40 mcg/100 g)
Consejos
Huevos
y lacteos
  • Yogur
  • Queso
  • Leche
  • Huevo
  • Mantequilla
El contenido de vitamina K en la leche es bajo, así que el tipo de leche puede ser elegido sin modificar el contenido
de vitamina K1 de la dieta.
Verduras
y hortalizas
  • Champiñones
  • Rábano
  • Cebolla
  • Maíz
  • Lentejas
  • Patatas
  • Calabaza
  • Garbanzos
  • Berenjenas
  • Calabacín
  • Judías blancas
  • Pimiento rojo
  • Pimiento verde
  • Tomate maduro
  • Lechuga iceberg
  • Zanahoria
  • Coliflor
  • Judías verdes
  • Alcachofas
  • Puerros
  • Apio
  • Guisantes
  • Pepino
  • Remolacha
  • Repollo
  • Espárrago
  • Lechuga romana
  • Brocoli
  • Endibia
  • Cebollino
  • Perejil
  • Nabo verde
  • Espinacas
  • Col rizada
  • Col lombarda
  • Coles de bruselas
Los vegetales verde oscuro (particularmente las hojas) son las fuentes más ricas de vitamina K.
Bebidas
  • Agua mineral
  • Zumos de frutas
  • Café
  • Bebidas carbónicas
  • Bebidas alcohólicas
  • Infusiones
Todas aportan poca vitamina K.
Cereales
y pastas
  • Arroz
  • Espagueti
  • Macarrones
  • Pan
  • Bollería industrial
  • Galletas
  • Pasteles
La bollería industrial contiene vitamina K procedente del aceite con el que están elaborados.
Condimentos
  • Ajo
  • Sal
  • Vinagre
  • Mostaza
  • Especies: chile, pimentón,
  • Azúcar
  • Miel
  • Orégano
Son fuentes ricas de vitamina K pero no contribuyen al total ingerido diario porque son consumidas en pequeñas
cantidades.
Aceites
  • Aceite de maíz
  • Aceite de cacahuete
  • Aceite de girasol
  • Aceite de soja
  • Aceite de sésamo
  • Aceite de colza
  • Aceite de oliva*
  • Margarina
*Aunque el aceite de oliva contiene vitamina K, es el más recomendado para su salud. En las dosis habituales contribuye sólo moderadamente al contenido total de Vitamina K de la dieta.
Frutos secos
  • Pasas
  • Albaricoques secos
  • Castañas
  • Cacahuetes
  • Almendras
  • Nueces
  • Anacardo
  • Higos
  • Avellanas
  • Pistachos
  • Ciruelas pasas
  • Piñones
Los frutos secos no son importantes
fuentes de vitamina K excepto
algunas frutas secas, los piñones,
pistachos y anacardos.
Carnes y
pescados
  • Jamón
  • Carne de ternera
  • Carne de pollo
  • Carne de cerdo
  • Moluscos
  • Crustáceos
  • Pescado
  • Carnes magras.
  • Atún en aceite
La elaboración culinaria con aceites incrementa el contenido total de la dieta. Algunos alimentos cárnicos muy
grasos, procedentes de animales alimentados intensivamente, pueden contener formas de vitamina K que pueden impedir la acción de los anticoagulantes.
Frutas
  • Pera
  • Melón
  • Mango
  • Fresas
  • Papaya
  • Sandía
  • Melocotón
  • Pomelo
  • Manzana cruda (con piel)
  • Nectarina
  • Cerezas
  • Piña cruda
  • Albaricoque
  • Plátano
  • Naranja
  • Uva
  • Ciruela
  • Kiwi
  • Pasas
  • Higos
  • Ciruelas pasas
La mayoría de las frutas no son fuentes importantes de vitamina K (aportan < 5 mcg/100 gramos), excepto, las frutas secas y los kiwis que contienen alto contenido.

Tabla de alimentos y contenido en Vitamina K elaborada por: Gabriel Olveira Fuster y Rosario Vallejo Lima (Servicio de Endocrinología y Nutrición. Hospital Universitario Carlos Haya, Málaga).

¿Qué es el INR en pacientes que toman Sintrom o Aldocumar?

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El Sintrom tiene el inconveniente de que no se puede dar en una dosis fija, sino que hay que realizar analíticas con cierta frecuencia para conocer cómo de anticoagulada está la sangre. El control del Sintrom se hace mediante un parámetro en la analítica llamado INR. Si la dosis de Sintrom que está tomando el paciente es insuficiente, la sangre tendrá una coagulación normal (INR bajo), como si no estuviese tomando el fármaco, por lo que habrá que subir la dosis. Si la dosis es excesiva (INR alto), la sangre estará muy anticoagulada y habrá riesgo de que se produzcan hemorragias.

¿Que es el Sintrom® y el Aldocumar®?

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El SINTROM® (acenocumarol)  y el ALDOCUMAR® (warfarina) son medicamentos anticoagulantes que disminuyen la capacidad de coagulación de la sangre, por eso impiden la formación de coágulos que pueden obstruir la circulación en los vasos sanguíneos.

Deben tomar anticoagulantes todas aquellas personas con riesgo de sufrir una trombosis o una embolia y, si ésta ha tenido lugar, para que no les repita.

Estos dos anticoagulantes orales son utilizados en nuestro país. Son medicamentos que se toman por boca y que se prescribe para tratar o prevenir las trombosis. Son muy eficaces para ello. Tienen el inconveniente de que, al disminuir la coagulación de la sangre, puede favorecer la aparición de sangrado.

Por tanto es importante que la persona a la que se le haya prescrito Sintrom ® o Aldocumar®, tome sólo la dosis necesaria para evitar las trombosis. La única manera de saber la dosis necesaria de medicamento es mediante un análisis de sangre. Por tanto si usted toma Sintrom ® o Aldocumar®,  deberá controlar el tratamiento mediante análisis periódicos. Esto es necesario porque la dosis varía de una persona a otra, e incluso puede variar en la misma persona a lo largo del tratamiento. Por ello cada vez que tenga que hacerse análisis es posible que haya que ajustar la dosis de Sintrom ® o Aldocumar®.

Por tanto cualquier persona que tome anticoagulantes orales va a necesitar un seguimiento especializado con análisis y ajustes periódicos de la dosis del medicamento.

¿Qué es el Autocontrol tomando Sintrom® o Aldocumar®?

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Desde hace más de 50 años, los fármacos más utilizados de forma crónica para evitar o disminuir la incidencia y las secuelas de la enfermedad tromboembólica son los anticoagulantes orales. El paciente anticoagulado es un paciente que, por sus características presenta un riesgo tromboembólico elevado, y por lo tanto, requiere que se retarde la coagulabilidad de su sangre de forma controlada, evitando así al mismo tiempo la aparición de complicaciones hemorrágicas.

El control de los anticoagulantes orales requiere un organigrama donde estén comprendidos los siguientes requisitos:

– Un control biológico

– Un control clínico – terapéutico

– La colaboración activa del paciente. En los últimos años se está asistiendo a un incremento vertiginoso del número de pacientes que inician un tratamiento de por vida con anticoagulantes orales sin tener en cuenta que la carencia de un control adecuado del tratamiento puede acarrear más riesgo que beneficio. Se han incrementado el número de indicaciones y se han minimizado los factores de riesgo tales como la edad, la enfermedad ulcerosa gastroduodenal y la hipertensión.

Tradicionalmente en España, el modelo de control más extendido ha sido el control en los servicios hospitalarios de hematología. Este modelo aunque garantiza una excelente calidad terapéutica y analítica, exige a los pacientes traslados y esperas prolongadas, con el consiguiente gasto en transporte y absentismo laboral, entre otros.

En los últimos años, el aumento de indicaciones de este tratamiento y el incremento en pacientes anticoagulados, principalmente en los que respecta a la fibrilación auricular, están produciendo una gran sobrecarga asistencial de las unidades de control hospitalarias, lo que ha llevado a buscar otras soluciones organizativas dispersando a los pacientes anticoagulados a los centros de atención primaria.

La periodicidad del control del paciente anticoagulado viene determinado por las características del paciente, aunque generalmente se realiza a intervalos que oscilan entre 1 y 6 semanas. Este intervalo ha sido diseñado de forma empírica:

Mayor de una semana para que la persona anticoagulada no lo sienta como que está muy enferma, menor de dos meses por la idiosincrasia de estos fármacos.

Mediante el autocontrol del tratamiento por parte del paciente, es este mismo el que a través de un coagulómetro portátil, realiza el análisis y la dosificación del fármaco en su domicilio. En este caso el paciente es supervisado y formado por unidades de anticoagulación.

La aparición en el mercado hace más de 10 años de los coagulómetros portátiles  y la posibilidad de autocontrolarse el tratamiento en casa ha modificado enormemente las expectativas del paciente anticoagulado de forma crónica porque:

– Permite un control más frecuente si es necesario,

– Proporciona mayor autonomía al paciente,

– Presenta, además, la ventaja de que el propio paciente, como principal interesado en mantener su salud, pasa a ser parte activa en el control y colabora con su médico responsable en el mantenimiento uniforme de la hipocoagulabilidad que requiere.