¿Se puede tomar antibióticos con anticoagulantes?

La Warfarina o el Acenocumarol, medicamentos para pacientes anticoagulados, sumados a un tratamiento de antibióticos u otros medicamentos, pueden alterar el INR si se ingieren durante varios días.

El INR es el índice que nos indica el tiempo que tarda a coagularse la sangre de una persona -con un nivel normal, el índice debe ser igual a 1-. Por tanto, el índice es un valor que el paciente debe controlar y mantener en un rango. Éste se mide mediante el coagulómetro -dispositivo pequeño y portátil de fácil manejo- o se puede solicitar que se mida en un Centro de Atención Primaria (CAP).

¿Cómo afectan los antibióticos a los pacientes anticoagulados?

Nuestra flora bacteriana intestinal es un elemento muy importante en la producción de vitamina K, esta vitamina produce proteínas que ayudan a coagular la sangre.

Los antibióticos pueden alterar la flora bacteriana intestinal, lo cuál desencadenaría un desequilibrio entre los niveles del medicamento y los de la vitamina K. Consecuentemente, se podría potenciar un efecto anticoagulante de la Warfarina o el Acenocumarol.

Por este motivo, si se va a llevar a cabo un tratamiento con antibióticos, es importante repetir un análisis del INR cada 4 o 5 días, mientras dure el tratamiento. De esta forma se llevará una monitorización del índice para la seguridad del paciente. En este sentido, el Autocontrol del TAO es un recurso ideal, ya que asegura una medición de su INR semanal sin depender de las visitas médicas que suelen ser más distanciadas en el tiempo.

Es importante tener en cuenta que hay antibióticos que afectan en menor medida como la Ampicilina, la Penicilina, la Amoxicilina y la Eritromicina.

De la misma forma, otros fármacos también pueden alterar la anticoagulación, la pueden aumentar: los esteroides anabolizantes, el alcohol en grandes cantidades, alopurinol, la indometacina, la quinidina, la aspirina y las sulfamidas. Y la pueden disminuir: la rifampicina, los anticonceptivos orales y los barbitúricos.

En el caso de que alguno de estos fármacos sea necesario, informe a su médico, quién deberá reajustar las dosis.

Por último, es imprescindible prestar atención a la dieta, ya que algunos alimentos con un alto contenido en vitamina K, así como las bebidas alcohólicas, también pueden modificar los resultados de la INR. Dichos alimentos serían: las hortalizas de hojas verdes como la espinaca, col rizada (o berza), brócoli y lechuga; los aceites vegetales; algunas frutas como los arándanos azules y los higos; y la carne, el queso, los huevos y los granos de soja.

La información contenida en este artículo, tiene solo carácter informativo y en ningún caso sustituye a la que le haya recibido por su médico o reemplaza la consulta médica. En caso de cualquier duda o aclaración, consulte a su médico o especialista.

Imágenes Steve Buissinne, Ulrike Leone y swiftsciencewriting en Pixabay

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